Un lugar sorprendente, largo tiempo olvidado, hoy transformado y abierto al público. Una sala de cine en plena naturaleza a cielo abierto, con pantallas de tela y piedra. Un anfiteatro natural, a la vez escenario y amplificados para el espectáculo viviente (música, danza, teatro, circo); un inmenso terreno de juego, original y libre para la creación contemporánea. Un programa al final del día que mezcla sueño y realidad, fabulas y ciencia, memoria e imaginación poética. Un chiringuito al borde del agua… un lugar de vida, de rencuentro y de descanso.